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Tonantzin
Tonantzin

Me pariste entre el manglar, sobre la tortuga que carga al mundo -la tortuga que también eres tú-

Me amamantaste con tu leche sabor a savia y amaranto; me arrullaste entre tus brazos morenos para dejarme ensoñar. Tonantzin, navegué entre tus cabellos, fibras de maguey y tabaquillo. Me protegiste del aire de muerto con la mirada calma de tus ojos de obsidiana.

Tonantzin, primera y última madre. La única compañía entre el vientre y la tumba; sanadora del monte, tejedora de estrellas, señora del fogón.

Tonantzin camina conmigo; en tu chincuete de lana esconde las sombras de mis enemigos, entre tus labios delgados guarda mis secretos. Tonantzin, madre, abuela, hermana, anda; que el camino aún es largo.

Tonantzin, traigo ante ti los cirios, los trece tamales, una canasta con chile guajillo. Recibe esta ofrenda, bendice este canto; para que pueda ver lo que ves, para que pueda escuchar lo que escuchas, para que pueda ser lo que eres: con tus manos de tierra adorna mis astas, con tu voz de río cubre mi espíritu, dame el olor de tu piel de cacao.

Tonantzin recíbeme en tus entrañas de nuevo cuando llegue la hora de ver otro amanecer, cuando deje de ser yo y me convierta otra vez en ti.

Texto: Paola Klug / Disponible en el Grimorio de las Brujas Morenas

Imagen: Tonantzin / David Ávila

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