Coatlicue
La de Falda de Serpientes · La Diosa Madre
Carta 11 · Coatlicue
Esta carta tiene varias interpretaciones según sea tu pregunta. Puede indicar la importancia de trabajar con tu humildad, vencer al ego y dejar de medirte con base en lo que tienes, en lugar de encontrar lo que eres. También puede ser un mensaje referente a cuán necesario es que entiendas que la vida y la muerte son lo mismo, pero en un sueño distinto. Todo lo que muere trae vida, todo lo que tiene vida muere; es un círculo perfecto del que nadie ni nada puede escapar. Podría ser también tu necesidad de proteger, nutrir y maternar —física, emocional o espiritualmente— a los tuyos. En su vientre nace toda vida y todo destino.
Rituales
Coatlicue es quizás la imagen más imponente y perturbadora del panteón mexica: una figura sin cabeza cuyo cuello exhuda dos serpientes que se miran de frente formando un rostro feroz, su falda hecha de serpientes entrelazadas, un collar de manos, corazones y cráneos. No es una imagen pensada para agradar; es una imagen pensada para ser verdad. La vida y la muerte, la creación y la destrucción, todo en un solo cuerpo.
Esta carta aparece en momentos de grandes ciclos, cuando algo termina para que algo nuevo nazca. También puede señalar la necesidad de revisar la relación con la figura materna —propia o arquetípica— o con el papel de cuidado que ejercemos hacia otros. A veces damos tanto que nos olvidamos de que nosotros también necesitamos ser nutridos.
El ego que Coatlicue nos pide examinar no es el ego de la soberbia, sino el de la identidad rígida: el "yo soy así y así seré siempre" que nos impide crecer. Las serpientes de su falda son el movimiento constante, la transformación perpetua. Coatlicue nos recuerda que lo que no se transforma, se pudre. Se le ofrenda tortillas, chiles, copal, plumas y aguardiente.
Mensaje de la Carta
Revisa lo que estás nutriendo y lo que estás dejando morir. Ambas cosas son igual de sagradas cuando se hacen con conciencia. Honra tus ciclos: el de la creación y el del descanso, el de la entrega y el del recibir. Coatlicue vive en todos ellos.